Plasma en mi piel
lo que tu corazón grita,
aquello que jamás dirías,
aquello que nunca admitirás.
Pues soy el fragmento que se apartó,
aquel primer día de todo,
final de la nada.
Te espero donde tu sabes,
en ese lugar en que los sueños,
por absurdos o pequeños que sean,
son realidad.
Pequeñas esferas de jabón,
pompas que suspiran melodías,
canciones que nadie jamás escuchará,
besos escondidos que nunca fueron,
ni serán encontrados.
No dejes que me apague.


